06 noviembre 2016

El diálogo único camino para todos los conflictos






La intervención de la Iglesia en la “mesa de diálogo” en Venezuela, con un representante del Papa Francisco es un signo de su cercanía con este pueblo. La grave situación política y económica del país podría desencadenar en un lamentable espiral de violencia, algo que está siendo evitado con la promoción del diálogo.

El Santo Padre en su reciente rueda de prensa, señaló que “el diálogo, ¡es el único camino para todos los conflictos! O se dialoga o se grita, pero no hay otra. Yo con el corazón pongo todo de mí en el diálogo y creo que se debe ir por ese camino. No sé cómo terminará, no sé, porque es muy complejo, pero la gente que está comprometida en el diálogo es gente de una estatura política importante”.

La participación del Vaticano en la mesa de diálogo se debe a la petición que ambos sectores políticos, tanto “oficialismo” como “oposición” pidieron insistentemente. Aunque en la actualidad algunos manifiesten descontento y desilusión con el acuerdo, ante la aguda situación que incluso pone en peligro el respeto a las leyes de la Constitución Nacional.

Monseñor Claudio María Celli, acompañante en el proceso de diálogo, ha expresado mediante un comunicado su “esperanza” para que el “diálogo en Venezuela continúe y podamos acordar una agenda de temas, un método de trabajo, posibles etapas del mismo diálogo. Todos comparten conmigo la impresión de que no estamos frente a una tarea sencilla, sino más bien frente a dificultades que están enraizadas en nuestras vidas, en nuestras historias personales, muy hondamente”.

Mientras la mesa de diálogo continúa con sus encuentros y discusiones, la población espera con gran expectativa acciones concretas que hagan creíbles los diálogos. Sin embargo, la decisión de detener la toma de Miraflores, palacio presidencial, con las sangrientas consecuencias que pudo ocasionar, ya es un fruto de la intervención de la Iglesia.


Oremos por Venezuela, por los frutos de esta mesa de diálogo. Para que los líderes políticos de esta nación piensen y actúen en consideración al bien común y no guiados por fracasadas ideologías o aspiraciones de poder.