28 noviembre 2016

Hagamos “cultura de la misericordia”




El Jubileo de la Misericordia ha sembrado en la humanidad una semilla de “cultura de la misericordia”. Este tiempo de gracia ha recordado que la infinita misericordia de Dios abraza la miseria del hombre para convertirlo en testigo de lo que ha experimentado.

Ahora la cultura de la misericordia se instaurará con el testimonio de quienes con un corazón arrepentido se han reconciliado con Dios. Debemos ser artesanos de la misericordia para vivir en cada obra de la misericordia una oportunidad para incluir a muchos en esta cultura.

Exhorta el Papa Francisco en su Carta Apostólica Misericordia et Misera a hacer crecer esta “cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los demás: una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los hermanos” (20). 

Y para no quedarnos en una “teoría sobre la misericordia” el Santo Padre ensaña que esta “cultura de la misericordia se va plasmando con la oración asidua, con la dócil apertura a la acción del Espíritu Santo, la familiaridad con la vida de los santos y la cercanía concreta a los pobres. Es una invitación apremiante a tener claro dónde tenemos que comprometernos necesariamente” (20).

Hagamos“cultura de la misericordia”, tenemos la oportunidad de ser testigo de ella en un mundo que necesita ser contagiado de paz, reconciliación y perdón para eliminar la indiferencia ante las penurias de los más necesitados. Estamos llamados  a vivir la misericordia de Dios, y ser misericordiosos en la propia vida. 
  

En la carta apostólica Misericordia et Misera, el Papa recuerda diversas formas de vivir la misericordia para crear esta cultura. Pero será necesaria la docilidad del Espirito Santo para guiar la respuesta personal en esta cultura de la misericordia.