18 diciembre 2016

El Emmanuel viene a traer paz y consolación




“Mira que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios con nosotros” (Mateo 1, 23). Ésta es la esperanza de la vida cristiana, la espera del Dios humanado que viene a restaurar y hacer nuevas las cosas.

La esperanza del “Dios con nosotros” la vivimos en el ahora, en la actualidad de nuestra historia, sin permitir que las dificultades ensombrezcan el anhelo de vivir la presencia de Dios. De un “Dios –como dijo el Santo Padre en su catequesis- no ha abandonado a su pueblo y no se ha dejado derrotar por el mal, porque Él es fiel, y su gracia es más grande que el pecado” (14.XII.2016).

Y si Dios no abandona a su pueblo, debemos preguntarnos sí con nuestras actitudes nosotros le estamos abandonándolo a Él, cerrándonos  a la esperanza de vivir en un mundo mejor; con una vida cristiana que de testimonio de la esperanza y, de la ya presencia cierta del Emmanuel.

En la misma catequesis de la tercera semana de adviento el Papa Francisco, decía: “cuando parece que todo ha terminado, cuando, frente a tantas realidades negativas, la fe se hace cansada y viene la tentación de decir que nada tiene sentido, aquí está sin embargo la buena noticia: Dios está viniendo a realizar algo nuevo, a instaurar un reino de paz; Dios ha «descubierto su brazo» y viene a traer libertad y consolación. El mal no triunfará para siempre, hay un fin al dolor. La desesperación es vencida”.


El Emmanuel viene a traer paz y consolación, dejemos amar por el Salvado. Que la esperanza se hace activa en la fe con la cual esperamos sus dones y la caridad con la que amamos al prójimo. Sigamos el ejemplo de María y José, que dóciles al Espíritu Santo cumplen la voluntad de Dios amando al Niño Jesús.